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María Recabarren

Escrito Sobre Margot Loyola por Pablo Ardouin Shand

Concejal de Curacaví

María Recabarren | 27 de Marzo de 2013

NUESTRA MARGOT (Enviado por María Recabarren) Pablo Ardouin Shand   Gracias a la solicitud de la Comisión de Cultura del Concejo de la I. Municipalidad de Curacavi, del Semanario Cuarto Poder y el diario electrónico Buenos Dias Curacavi, he encontrado la posibilidad de evocar parte de mi vida a través de una folclorista.

NUESTRA MARGOT (Enviado por María Recabarren)

Pablo Ardouin Shand

 

Gracias a la solicitud de la Comisión de Cultura del Concejo de la I. Municipalidad de Curacavi, del Semanario Cuarto Poder y el diario electrónico Buenos Dias Curacavi, he encontrado la posibilidad de evocar parte de mi vida a través de una folclorista. Su nombre: Margot Loyola

 

Nuestro profesor de Folklore Roberto Contreras Vaccaro, en la Escuela de Música de la Universidad de Concepción, hacia la medianía de los años 70, nos inculcaba la importancia en la investigación y difusión de nuestras tradiciones musicales y exigía de nosotros que tomáramos el ejemplo de Violeta Parra, Gabriela Pizarro, Hector Pavez y según el, la indiscutible y mas importante recopiladora e investigadora del Folklore de nuestra patria: Margot Loyola.

 

En ese entonces no era fácil seguir este compromiso en terreno, como lo exigía el plan de estudios. Chile se encontraba en estado de inseguridad, miedo y represión y nosotros los interpretes y cultores de nuestra música, no eramos mirados con muy buenos ojos por quienes ostentaban el poder. Margot Loyola por su parte, estaba en la lista negra catalogada de “comunista” y su trabajo, obra y legado era ocultado, negado y ninguneado.

 

De todas maneras, uno de mis retos era vencer los obstáculos económicos y de seguridad que implicaban el salir a terreno. El problema económico logré superarlo cantando en las noches en algunos bares de dudosa reputación, en mi ciudad: Concepción; allí donde corría el canto a la par con el vino pipeño y rascaguerguero de Florida, Yumbel y Colliguay. El problema de la seguridad se aminoraba con cortarme la barba, el pelo y agregarle un gesto inocente a la apariencia, sospechosa según los prejuicios. En fin, así pude hacer un trabajo de recopilación en Florida, Bulnes y Chiloé.

 

En Chiloé encontré la huella mas profunda y viva de Margot Loyola. Allí su nombre adquiría una dimensión e importancia que en otros lugares de Chile estaba oculta. En casi todas mis entrevistas, investigaciones y recopilaciones, de boca de los cultores aparecía el nombre de Margot Loyola. Era como un aura, espíritu o fantasma que rondaba en el terreno y en la memoria colectiva de aquellas gentes humildes, sencillas y definitivamente pobres, que vivían o sobrevivían en medio de una muy especial y única concepción de las cosas y su universo, su cosmogonía. Pues allí rondaba Margot Loyola como si fuera otro mito más de aquella isla grande y maravillosa.

 

El valioso Trabajo de Margot Loyola en Chiloé tiene connotaciones heroicas y epopéyicas. En aquellos años no existía la tecnología de hoy, donde basta un celular o un minúsculo Mp3-Player para grabar cualquier trabajo de recopilación. Las grabadoras que llevaba Margot y su equipo de ayudantes, en los albores de los años 60, pesaban 25 kilos, incluyendo las cintas. Tenían que arrendar caballos para el transporte, cruzar ríos y mares y en una de esas odiseas, Margot queda hundida en el mar hasta la cintura, cargando sola el equipo, que al final logra salvar debido a que no estaba muy lejos de la costa.

 

Margot Loyola investiga y rescata en Chiloé y en todas las latitudes de este duro “catre de pobre, largo y angosto”, nuestras danzas y cantos y hace un extraordinario trabajo de análisis etnográfico. Se preocupa de cada detalle, incluso del estudio minucioso de cada coreografía.

En mas de 40 años de investigación (que) Margot Loyola se preocupó de divulgar sobre todos los escenarios posibles y enseñar a sus alumnos. Su obra es un legado de valor incalculable que le ha obsequiado grandes premios y reconocimientos. Solo como ejemplo, cabe mencionar que gracias al trabajo de Margot Loyola, los chilenos conocemos, cantamos y algunos hasta bailan, la resfalosa, el rin, la seguidilla (Sirilla), el costillar, la pericona y el cielito.

 

El 15 de Septiembre del presente año, Margot Loyola cumplirá 95 años. "Una chorrera mas que respetable de años”, que ha dedicado a enaltecer y hacer de la vida un camino de siembras que no terminará nunca de dar frutos. Cuando abandone el suelo que pisamos y maltratamos y haga del cielo una fiesta de danza y canto, estará haciendo realidad el verso del Alí Primera: ”Los que mueren por la vida, no deben llamarse muertos”

 

Pablo Ardouin Shand

Alemania, en el mes de marzo del año 2013

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