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María Recabarren

Parar el dedo o meter las narices?. El Plano regulador Comunal.

Concejal de Curacaví

María Recabarren | 24 de Enero de 2013

// Tres veces al mes se reúne el Concejo Municipal. El alcalde y los concejales ven temas y asuntos que nos competen a todos, casi siempre, a algunos más que a otros. Son cosas de menor cuantía. Importantes para los involucrados, pero de un impacto comunal acotado. Sin embargo hay situaciones que nos engloban. Lo queramos o no lo queramos.

Tres veces al mes se reúne el Concejo Municipal. El alcalde y los concejales ven temas y asuntos que nos competen a todos, casi siempre, a algunos más que a otros. Son cosas de menor cuantía. Importantes para los involucrados, pero de un impacto comunal acotado. Sin embargo hay situaciones que nos engloban. Lo queramos o no lo queramos. Una de ellas es, por ejemplo, el Plano Regulador Comunal. Éste tiene que ver no solo con los límites. Según Ley General de Urbanismo y Construcción, un Plan Regulador es uno de los componentes de la llamada Planificación Urbana, entre ellos está el Comunal, que es parte del Plano Regulador Regional (o Plano Regulador Metropolitano de Santiago). Para decirlo en palabras simples y con el propósito de entenderlo yo también, nos podemos referir a ello de la siguiente manera: este último es el contexto territorial que sitúa al grupo de provincias y comunidades que lo componen. En nuestro caso, su superficie es aproximadamente de 15.660 kilómetros cuadrados de los cuales cerca del 85% corresponden a zonas montañosas.

Qué tiene de especial nuestra región?. Pues que tiene una sofisticada agricultura, produciendo un importante beneficio para el país entero, lo que implica una mejor y mayor calidad de cultivo. Este territorio compite constantemente con la ciudad en la ocupación y uso del suelo. Es decir, el crecimiento de los centros urbanos es en detrimento de la capacidad de cultivo del terreno. Tenemos más lugar para casas y plazas, y menos para manzanas y papas. Así de simple. El problema es que sin alimentos, no funcionamos.

Pero, por otro lado, no todo el territorio definido dentro de un plano regulador, es edificable, como tampoco no todo el restante, es cultivable. El uso de suelo, para uno u otro lado, se reduce por varios factores, entre ellos las peculiaridades del medio natural: zonas de secano (o rulos), zonas de inundación debido a la inmersión de avenidas de cursos naturales, de elevaciones del nivel, la de accidentes geológicos, etc. Todo ello reduce o elimina su aptitud para el desarrollo urbano o la tierra cultivable. Restando y discriminando: no es mucho lo que queda, porque el suelo que no tiene ninguna limitación es un recurso escaso, que es necesario administrar con prudencia.


Curacaví no tiene un Plano Regulador Comunal actualizado. El municipio encargó a una empresa un estudio que lo permitiera. Pagó por ello y no fue poca plata. El resultado: rechazado. Es decir, el pueblo y sus habitantes no tienen establecidas las disposiciones relativas a los usos de suelo, zonificaciones, localizaciones del equipamiento comunitario, estacionamientos, estructura vial, limites urbanos, densidades de habitantes, etc, que nos lleven a convivir en un cierto nivel de armonía. La expansión de Curacaví es tierra de nadie o está sujeta a los hechos consumados.


Y, qué pasa con los Concejales?. Las funciones del concejal están bien definidos y es poco lo que se puede hacer, pero se puede. Según la LOCM (Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades) vigente, éstos son: normar, resolver y fiscalizar. Las más relevantes entre ellas, para efecto de este comentario, son: aprobar el Presupuesto Municipal, los de salud (en caso que lo hubiere) y de educación, y el Plan Comunal de Desarrollo , que comprende el Plano Regulador Comunal. Esto tiene sentido: El desarrollo de la comuna no se da sin un Plano Regulador.

En todas estas cuestiones, por Ley, el Concejo Municipal debe pronunciarse. Decidir. Meter las narices y no solo parar el dedo. Cuando el Concejo decide por unanimidad, todos sus miembros se hacen responsable de esa votación. No hay cabidas para respuestas a medias y reacciones de inocentes. Si a una administración pasada, el Concejo le brindó un apoyo cerrado y ello, es cuestionado por la Contraloría General de la República, es el alcalde y todo su concejo el que metió las patas. O cuando una decisión lesiona intereses particulares, que derivan en una demanda, también, con la salvedad que el monto involucrado en la reparación civil, son dineros que pagamos todos, a través de impuestos. Ello exige una actitud política no menor que de muestras de responsabilidad, en tal sentido. La ciudadanía, pero especialmente sus representantes, tienen que meter las narices y dejar de puro parar el dedo; y este Municipio tiene que apurarse con el Plano Regulador, para beneficio de todos.


María Recabarren Rojas
Concejala PC
I. Municipalidad Curacavi
Celular: 78249723 - 77489141

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