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Buenos Días Curacaví ¡ En Línea !

El precio del progreso

Walter Pérez Farías | 01 de Abril de 2013

Cuando el desarrollo y crecimiento demográfico de la comuna está en constante aumento, también trae consigo la vorágine auditiva que generan los vehículos, las alrmas, las sirenas, los equipos de música, etc. Esta constante repetición de ruidos generalmente están al margén de lo legal; es decir, se pueden realizar pero so pena de una potencial sanción.

Cuando el desarrollo y crecimiento demográfico de la comuna está en constante aumento, también trae consigo la vorágine auditiva que generan los vehículos, las alrmas, las sirenas, los equipos de música, etc.

Esta constante repetición de ruidos generalmente están al margén de lo legal; es decir, se pueden realizar pero so pena de una potencial sanción. Impresentable es que las camionetas vendedoras de gas estén diariamente (no respetan fines de semana ni festivos) y por largas horas haciendo sonar sus bocinas.

Desde muy temprano y hasta adentrada la noche escuchamos su molesto sonido, aún cuando la Ley de Tránsito prohibe el uso del aparato sonoro, salvo que sea una emergencia. Si a esta situación le sumamos los transportes escolares que utilizan el mismo modus operandí, concluíremos que en nuestro pueblo hay una gran cantidad de conductores que vulneran flagramente la Ley de Transito, quedando impunes de su falta por parte de las autoridades.

Mención aparte para los taxis colectivos y vehículos particulares que para hacerse notar, para saludar o para buscar en una casa también hacen sonar las bocinas, lo que sumado a todo lo anterior podríamos titularlo como un concierto acústico mal intencionado y de pésimo gusto.

Como ejercicio práctico cada persona siéntese al menos 15 minutos en algun lugar de su casa y solo escuche ruidos, se sorprenderá de los resultados y de la continuidad con que se producen y reiteran.

Walter A. Pérez Farías

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